La reciente publicación de Azucena Vázquez Gutiérrez en LinkedIn, enmarcada en la actividad ObservaIA 2026, va más allá de un simple anuncio de convocatoria en la que buscan iniciativas que toquen alguna de estas teclas clave con visibilidad en el EdTech Congress Barcelona 2026:
- Personalización del aprendizaje.
- Inclusión y equidad.
- Alfabetización digital y ciudadanía.
- Ética y pensamiento crítico.
- Gestión educativa inteligente.
Su planteamiento aborda la pregunta fundamental que, en parte, debe guiar la integración de la Inteligencia Artificial en el sector educativo: “¿Estamos utilizando la IA para construir una educación más inclusiva, ética y personalizada?”
Esta cuestión sintetiza la evolución crítica del debate sobre tecnología educativa e IA. Hemos superado la fase de discutir la mera inevitabilidad de la IA para centrarnos en la evaluación de su propósito. El desafío ya no es tecnológico, sino pedagógico y moral, exigiendo que la implementación de estas herramientas se alinee estrictamente con principios de equidad y transparencia.
Dejamos de lado la capacidad tecnológica (lo que la IA puede hacer) para priorizar la responsabilidad teleológica (lo que la IA debe construir). Para cualquier profesional de la educación o líder institucional, esta perspectiva impone un cambio de paradigma: la adopción de nuevas herramientas debe estar necesariamente precedida por un riguroso análisis ético y de impacto.
La promesa de inclusión y personalización ha sido históricamente el principal motor de venta de las soluciones de IA en educación. Sin embargo, existe el riesgo intrínseco de que la dependencia de grandes modelos de datos preexistentes replique, o incluso amplifique, sesgos estructurales. La verdadera personalización debe garantizar una equidad de oportunidades efectiva, y no limitarse a la adaptación superficial de ritmos de aprendizaje.
Transparencia y participación
Desde la perspectiva de EducaconIA, la pregunta planteada por Azucena es un llamado directo a la rendición de cuentas. Dada la naturaleza de impacto masivo de la IA en la práctica docente y en la experiencia del estudiante, la transparencia y la ética no pueden considerarse elementos opcionales; son el cimiento irrenunciable de cualquier plataforma educativa.
Un aspecto crucial que debe integrar esta reflexión es la voz del estudiante. La ética de la IA educativa no puede definirse exclusivamente en despachos de desarrollo tecnológico o político; debe validarse y coconstruirse a través de las experiencias y necesidades de quienes están en el centro del sistema.
Iniciativas como ObservaIA de EduTechCluster se presentan, por lo tanto, como plataformas esenciales para transitar desde la experimentación aislada hacia la evaluación sistémica y crítica. La innovación tecnológica solo cumplirá su propósito superior si garantiza una educación verdaderamente humana, justa y adaptada a las complejidades del siglo XXI. La profesionalización en el uso de la IA exige una mirada analítica que priorice el criterio pedagógico y ético sobre cualquier fascinación técnica.
Este contenido ha sido creado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por una persona experta antes de su publicación.
Fuente: https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:7403710309942591489/
